jueves, 24 de abril de 2008

ber boco


Victre

bedazo de bierda

te buiste

ber boco

subimos

te chiflo orte

antes de embarque

ahora te pasara lo mas de lo beores breblemas

boriras en alta mer

con piedre vergue

y ese perrite de mierde

boriras en el ahogo marino del mar

nadie tendra tumba tuya

bra ir con blores

blores muy bimportante en tumba

tumba con blores,tumba de alguien querido

tumba sin blores

tumba que va al olvida

victre:une sombre ye brente seres!


prime

Mental Doigovich

13 comentarios:

a dijo...

estamos trabajando con tecnologia 3 d
miren la foto y acerquense y alenjense...epa
lindo,no?
cariños
A

Anónimo dijo...

El Mejor Estado ¡¡¡¡

Que hermoso¡¡¡ y que torpe se siente una parece que no respira si no nos mira... no bajamos a tierra, con los ojos desorbitados todo el tiempo con una mescla rara de sentimientos .. queres llorar de alegría... y reirte de tonterias y cosas que no inportan.. todo es maravilloso¡¡¡¡
Podemos estar horas mirandonos sin decir nada y decirlo todo con un gesto, una mano que aprieta la tuya una caricia... sentirte amada protegida...¡¡ necesitada y a su vez necesitar de él ,escucharlo y creer que nadie más tiene razón¡¡¡ .
Como explicar ese estado... las palabras no alcansan, hasta las imagenes se ven mas nítidas y sus colores brillan diferente, descubrir la noche con él...
Caminar por lugares que no conoces y que parece que ya pasaste por ahí...
Las letras de las canciones de amor... se entienden mejor ... Cuando el corazón habla la mente se obnubila¡¡¡

Anónimo dijo...

mary posteate una foto de mabel

HORACIO MATARCAN dijo...

AL QUERIDO COMPAÑERO CARIÑOS A LE QUIERO DECIR QUE ME PARECE QUE CONSUMIO ALGUN TIPO DE ALIMENTO QUE PROVOCA VISIONES Y POR ESO ESTA FANTASEANDO CON ESO DE LA TECNOLOGIA EN 3 DE Y ADEMAS NO ES LINDO PORQUE EL TIPO DE LA FOTO SE PARECE MUY SOSPECHOSAMENTE AL TIPO DE TAXI DRIVER O AL QUE ESTA EN LA TAPA DE UN DISCO DE CLASH MUY OLVIDABLE QUE NO ME ACUERDO AHORA COMO SE LLAMABA PERO QUE TENIA COROS MUY FUTBOLEROS Y ESO QUE LO CHETEARON ALGUNAS OTRAS PERSONAS QUE HACIAN MUSICA Y DEBO RECONOCER QUE ESO SI ERA LINDO AUNQUE TAMBIEN DEBO RECONOCER QUE NO ME IMPORTA RECORDAR COMO SE LLAMABA ESE DISCO DE CLASH EN EL QUE NO TOCABA MICK JONES QUE YA HABIA FORMADO BIG AUDIO DYMANITE QUE ERA UNA MASA Y SONABA MEDIO DISCOTEQUERO PERO LOS PIBES LO ACPETARON Y TAMBIEN ERA ESCUCHADO POR ELLO EN OTROS AMBIENTES SEAN PESADOS O LIVIANOS, AMBIENTES QUE YA HABIAN DEJADO DE LADO ESOS CORTES DE PELO MOHICANO Y COSAS POR EL ESTILO AUNQUE LA MEJOR BANDA DE LA HISTORIA SIGUE SIGUE SPUTNIK USABA UNOS CORTECITOS DE PELO ENDEMONIADOS Y TODOS PARADOS Y CON CRESTAS Y COLORES ADEMAS DE ANDAR EN LIMUSINAS COMO EN EL VIDEO DE UN NUMERITO QUE NO ME ACUERDO MISIL DE AMOR EN EL QUE BAJAN CON UNOS GATITOS DEL AUTO Y SE METIAN EN UNA PREMIER DE CINE.
ESTOY PREPARANDO DOS CHARLITAS PARA DAR EN LA UNA ASAMBLEA BARRIAL SOBRE EL USO INDISCRIMINADO DE LA COLA DE MONO Y LAS IMPLICANCIAS NEUROLOGICAS Y ESCATOLOGICAS DE LA YERBA BUENA ESA QUE USAN PARA HACER ESOS TRAJOS MOJADITOS O HUMEDECITOS O MOJITOS Y QUE NO ES MAS QUE LA VIEJA Y QUERIDA MENTA Y POR ESO NO PUEDO PASAR COMO QUISIERA O QUISIESE COMO PONE EL COMPAÑERO CARIÑOS A EN ESTA QUERIDA LAFLOJITADEGATILLO.BLOGSPOT.COM
ATTE.
HORACIO

Anónimo dijo...

Como todos ya sabréis a estas alturas, unos camaradas somalíes han secuestrado a la Flojita de Gatillo en una acción piratesca que haría palidecer de envidia al mismísimo camarada Sandokan.

¿Por qué nos referimos a estos piratas como camaradas? Pues porque son los parias de la tierra, famélica legión, que con toda justicia tratan de recuperar lo que el avariento occidente capitalista les ha robado a ellos previamente. Y ya se sabe de nuestra solidaridad con los movimientos populares que se levantan contra la injusticia y que quien piratea a un ladrón, etc., etc.

GlamToday VideoTop dijo...

MMMMMMMMM

me gusta me gusta¡¡¡

Gimenes me da tiempito y le posteo la foto de Mabel ok?


Besossssssssssss

Siesta escandalosa dijo...

No tendrá flores pero sí algas. Y con las algas llegarán las medusas, las raias, esqueletitos añejos y unos hipocampos de lo más chicharras. Total: la tumba de Víctor será la más animada y venerada. Los penúltimos martes de cada mes se acercarán flotas y flotas de piraguas con turistas que le arrojarán vodka y espinacas: pura dieta soviet.

Anónimo dijo...

Capítulo sexto

Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo

El cual aún todavía dormía. Pidió las llaves a la sobrina del aposento donde estaban los libros autores del daño, y ella se las dió de muy buena gana. Entraron dentro todos, y el ama con ellos, y hallaron más de cien cuerpos de libros grandes muy bien encuadernados, y otros pequeños; y así como el ama los vió, volvióse a salir del aposento con gran priesa, y tornó luego con una escudilla de agua bendita y un hisopo, y dijo: tome vuestra merced, señor licenciado; rocíe este aposento, no esté aquí algún encantador de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten en pena de la que les queremos dar echándolos del mundo. Causó risa al licenciado la simplicidad del ama, y mandó al barbero que le fuese dando de aquellos libros uno a uno, para ver de qué trataban, pues podía ser hallar algunos que no mereciesen castigo de fuego. No, dijo la sobrina, no hay para qué perdonar a ninguno, porque todos han sido los dañadores, mejor será arrojarlos por las ventanas al patio, y hacer un rimero de ellos, y pegarles fuego, y si no, llevarlos al corral, y allí se hará la hoguera, y no ofenderá el humo. Lo mismo dijo el ama: tal era la gana que las dos tenían de la muerte de aquellos inocentes; mas el cura no vino en ello sin primero leer siquiera los títulos. Y el primero que maese Nicolás le dió en las manos, fue los cuatro de Amadís de Gaula, y dijo el cura: parece cosa de misterio esta, porque, según he oído decir, este libro fue el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen de este; y así me parece que como a dogmatizador de una secta tan mala, le debemos sin excusa alguna condenar al fuego. No, señor, dijo el barbero, que también he oído decir que es el mejor de todos los libros que de este género se han compuesto, y así, como a único en su arte, se debe perdonar. Así es verdad, dijo el cura, y por esa razón se le otorga la vida por ahora. Veamos ese otro que está junto a él. Es, dijo el barbero, Las sergas de Esplandián, hijo legítimo de Amadís de Gaula. Pues es verdad, dijo el cura, que no le ha de valer al hijo la bondad del padre; tomad, señora am, abrid esa ventana y echadle al corral, y dé principio al montón de la hoguera que se ha de hacer. Hízolo así el ama con mucho contento, y el bueno de Esplandián fue volando al corral, esperando con toda paciencia el fuego que le amenazaba. Adelante, dijo el cura. Este que viene, dijo el barbero, es Amadís de Grecia, y aun todos los de este lado, a lo que creo, son del mismo linaje de Amadís. Pues vayan todos al corral, dijo el cura, que a trueco de quemar a la reina Pintiquiniestra, y al pastor Darinel, y a sus églogas, y a las endiabladas y revueltas razones de su autor, quemara con ellos al padre que me engendró, si anduviera en figura de caballero andante. De ese parecer soy yo, dijo el barbero. Y aun yo, añadió la sobrina. Pues así es, dijo el ama, vengan, y al corral con ellos. Diéronselos, que eran muchos, y ella ahorró la escalera, y dió con ellos por la ventana abajo. ¿Quién es ese tonel? dijo el cura. Este es, respondió el barbero, Don Olicante de Laura. El autor de ese libro, dijo el cura, fue el mismo que compuso a Jardín de Flores, y en verdad que no sepa determinar cuál de los dos libros es más verdadero, o por decir mejor, menos mentiroso; solo sé decir que este irá al corral por disparatado y arrogante. Este que sigue es Florismarte de Hircania, dijo el barbero. ¿Ahí está el señor Florismarte? replicó el cura. Pues a fe que ha de parar presto en el corral a pesar de su extraño nacimiento y soñadas aventuras, que no da lugar a otra cosa la dureza y sequedad de su estilo; al corral con él, y con ese otro, señora ama. Que me place, señor mío, respondió ella... y con mucha alegría ejecutaba lo que era mandado. Este es El caballero Platir, dijo el barbero. Antiguo libro es ese, dijo el cura, y no hallo en él cosa que merezca venia; acompañe a los demás sin réplica... Y así fue hecho. Abrióse otro libro, y vieron que tenía por título El caballero de la Cruz. Por nombre tan santo como este libro tiene, se podía perdonar su ignorancia; mas también se suele decir tras la cruz está el diablo: vaya al fuego. Tomando el barbero otro libro, dijo: Este es Espejo de Caballerías. Ya conozco a su merced, dijo el cura: ahí anda el señor Reinaldos del Montalban con sus amigos y compañeros, más ladrones que Caco, y los doce Pares con el verdadero historiador Turpin; y en verdad que estoy por condenarlos no más que a destierro perpetuo, siquiera porque tienen parte de la invención del famoso Mato Boyardo, de donde también tejió su tela el cristiano poeta Ludovico Ariosto, al cual, si aquí le hallo, ya que habla en otra lengua que la suya, no le guardaré respeto alguno; pero si habla en su idioma, le pondré sobre mi cabeza. Pues yo le tengo en italiano, dijo el barbero, mas no le entiendo. Ni aun fuera bien que vos le entendiérais, respondió el cura; y aquí le perdonáramos al señor capitán, que no le hubiera traído a España, y hecho castellano; que le quitó mucho de su natural valor, y lo mismo harán todos aquellos que los libros de verso quisieren volver en otra lengua, que por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellos tienen en su primer nacimiento. Digo, en efecto, que este libro y todos los que se hallaren, que tratan de estas cosas de Francia, se echen y depositen en un pozo seco, hasta que con más acuerdo se vea lo que se ha de hacer de ellos, exceptuando a un Bernardo del Carpio, que anda por ahí, y a otro llamado Roncesvalles, que estos, en llegando a mis manos, han de estar en las del alma, y de ellas en las del fuego, sin remisión alguna. Todo lo confirmó el barbero, y lo tuvo por bien y por cosa muy acertada, por entender que era el cura tan buen cristiano y tan amigo de la verdad, que no diría otra cosa por todas las del mundo. Y abriendo otro libro, vió que era Palmerín de Oliva, y junto a él estaba otro que se llamaba Palmerín de Inglaterra, lo cual, visto por el licenciado, dijo: esa oliva se haga luego rajas y se queme, que aun no queden de ella las cenizas, y esa palma de Inglaterra se guarde y se conserve como cosa única, y se haga para ella otra caja como la que halló Alejandro en los despojos de Darío, que la diputó para guardar en ellas las obras del poeta Homero. Este libro, señor compadre, tiene autoridad por dos cosas: la una porque él por sí es muy bueno, y la otra, porque es fama que le compuso un discreto rey de Portugal. Todas las aventuras del castillo de Miraguarda son bonísimas y de grande artificio, las razones cortesanas y claras que guardan y miran el decoro del que habla, con mucha propiedad y entendimiento. Digo, pues, salvo vuestro buen parecer, señor maese Nicolás, que este y Amadís de Gaula queden libres del fuego, y todos los demás, sin hacer más cala y cata, perezcan. No, señor compadre, replicó el Barbero, que este que aquí tengo es el afamado Don Belianís. Pues ese, replicó el cura, con la segunda y tercera y cuarta parte, tienen necesidad de un poco de ruibarbo para purgar la demasiada cólera suya, y es menester quitarles todo aquello del castillo de la fama, y otras impertinencias de más importancia, para lo cual se les da término ultramarino, y como se enmendaren, así se usará con ellos de misericordia o de justicia; y en tanto tenedlos vos, compadre, en vuestra casa; mas no lo dejéis leer a ninguno. Que me place, respondió el barbero, y sin querer cansarse más en leer libros de caballerías, mandó al ama que tomase todos los grandes, y diese con ellos en el corral. No lo dijo a tonta ni a sorda, sin o a quien tenía más gana de quemarlos que de echar una tela por grande y delgada que fuera; y asiendo casi ocho de una vez, los arrojó por la ventana. Por tomar muchos juntos se le cayó uno a los pies del barbero, que le tomó gana de ver de quién era, y vió que decía: Historia del famoso caballero Tirante el Blanco. Válame Dios dijo el cura, dando una gran voz; ¡que aquí esté Tirante Blanco! Dádmele acá, compadre, que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Kirieleison de Montalván, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalván y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con Alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora emperatriz enamorada de Hipólito su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que por su estilo es este el mejor libro del mundo; aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con otras cosas de que todos los demás libros de este género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que lo compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto de él os he dicho. Así será, respondió el barbero; pero ¿qué haremos de estos pequeños libros que quedan? Estos, dijo el cura, no deben de ser de caballerías, sino de poesía; y abriendo uno, vió que era la Diana, de Jorge de Montemayor, y dijo (creyendo que todos los demás eran del mismo género:) estos no merecen ser quemados como los demás, porque no hacen ni harán el daño que los de caballerías han hecho, que son libros de entretenimiento, sin perjuicio de tercero. ¡Ay, señor!, dijo la sobrina. Bien los puede vuestra merced mandar quemar como a los demás, porque no sería mucho que habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo estos se le antojase de hacerse pastor, y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo, y lo que sería peor, hacerse poeta, que, según dicen, es enfermedad incurable y pegadiza. Verdad dice esta doncella, dijo el cura, y será bien, quitarle a nuestro amigo este tropiezo y ocasión de delante. Y pues comenzamos por la Diana de Montemayor, soy de parecer que no se queme, sino que se le quite todo aquello que trata de la sabia Felicia y de la agua encantada, y casi todos los versos mayores, y quédesele en hora buena la prosa y la honra de ser primero en semejantes libros. Este que se sigue, dijo el barbero, es la Diana llamada Segunda del Salmantino; y este otro, que tiene el mismo nombre, cuyo autor es Gil Polo. Pues la del Salmantino, respondió el cura, acompañe y acreciente el número de los condenados al corral, y la de Gil Polo se guarde como si fuera del mismo Apolo; y pase adelante, señor compadre, y démonos priesa, que se va haciendo tarde. Este libro es, dijo el barbero abriendo otro, los diez libros de Fortuna de Amor, compuesto por Antonio de Lofraso, poeta sardo. Por las órdenes que recibí, dijo el cura, que desde que Apolo fue Apolo, y las musas musas, y los poetas poetas, tan gracioso ni tan disparatado libro como ese no se ha compuesto, y que por su camino es el mejor y el más único de cuantos de este género han salido a la luz del mundo; y el que no le ha leído puede hacer cuenta que no ha leído jamás cosa de gusto. Dádmele acá, compadre, que precio más de haberle hallado, que si me dieran una sotana de raja de Florencia. Púsole aparte con grandísimo gusto, y el Barbero prosiguió diciendo: Estos que siguen son el Pastor de Iberia, Ninfas de Henares y Desengaño de Zelos. Pues no hay más que hacer, dijo el cura, sino entregárselos al brazo seglar del ama, y no se me pregunte el porqué, que sería nunca acabar. Este que viene es el Pastor de Filida. No es ese pastor, dijo el cura, sino muy discreto cortesano; guárdese como joya preciosa. Este grande que aquí viene se intitula, dijo el barbero, Tesoro de varias poesías. Como ellas no fueran tantas, dijo el cura, fueran más estimadas; menester es que este libro se escarde y limpie de algunas bajezas que entre sus grandezas tiene; guárdese, porque su autor es amigo mío, y por respeto de otras más heroicas y levantadas obras que ha escrito. Este es, siguió el barbero, el Cancionero de López Maldonado. También el autor de ese libro, replicó el cura, es grande amigo mío, y sus versos en su boca admiran a quien los oye, y tal es la suavidad de la voz con que los canta, que encanta; algo largo es en las églogas, pero nunca lo bueno fue mucho, guárdese con los escogidos. Pero ¿qué libro es ese que está junto a él? La Galatea de Miguel de Cervantes, dijo el barbero. Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos. Su libro tiene algo de buena invención, propone algo y no concluye nada. Es menester esperar la segunda parte que promete; quizá con la enmienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y entre tanto que esto se vé, tenedle recluso en vuestra posada, señor compadre. Que me place, respondió el barbero; y aquí vienen tres todos juntos: la Araucana de don Alonso de Ercilla; la Austríada de don Juan Rufo, jurado de Córdoba y el Montserrat de Cristóbal de Virues, poeta valenciano. Todos estos tres libros, dijo el cura, son los mejores que en verso heroico, en lengua castellana están escritos, y pueden competir con los más famosos de Italia: guárdense como las más ricas prendas de poesía que tiene España. Cansóse el cura de ver más libros, y así a carga cerrada, quiso que todos los demás se quemasen; pero ya tenía abierto uno el barbero que se llamaba Las lágrimas de Angélica. Lloráralas yo, dijo el cura en oyendo el nombre, si tal libro hubiera mandado quemar, porque su autor fue uno de los famosos poetas del mundo, no sólo de España, y fue felicísimo en la traducción de algunas fábulas de Ovidio.

Víctor Vígor dijo...

"Camaradas, aunemos nuestra fuerza excretoria y orientemos su potencial en pos de un armonioso y, porqué no, merdoso futuro".
Rodolfo Bemvindo, LA SALIDA DEL RESORTE, OJODEPOLLO Editorial.

HORACIO MATARCAN dijo...

VICTOR VIGOR HA VUELTO Y NAD MENOS QUE DE LA MANO DEL GRAN RODOLFO BEMVINDO!!!!!!!!!!!
ATTE.
HORACIO

Tommy Barban dijo...

Lo que yo quiero saber es porqué Susana de Argentina nos sigue ignorando. Victor Vigor y Mary harían una linda pareja.

Anónimo dijo...

dale mary, la foto de mabel, plis.

Anónimo dijo...

Historia de los cosacos
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No está claro cuando se empezaron a asentar los pueblos eslavos en las riberas bajas de los ríos Don y Dnieper. Es inverosímil que ocurriera antes del siglo XIII, cuando las hordas mongolas combatieron contra los cumanes y otras tribus turcas de ese territorio.

Los protocosacos probablemente comenzaron a aparecer en los territorios de la actual Ucrania a mediados del siglo XIII, cuando muchos eslavos huyeron hacia el sur para escapar del yugo tártaro. En 1261 la crónicas Ruthenian mencionaban a algunos pueblos eslavos que vivían en el área entre los ríos Dniéster y Volga. En los siglos siguientes, más campesinos escaparon de las vecindades de las cataratas de los ríos Don y Dniéper, cuando se empezó a desarrollar el sistema de vasallaje en Polonia y Moscovia

Los registros históricos de los cosacos antes del siglo XVI son escasos. En el siglo XV se describía la sociedad cosaca como una difusa federación de comunidades independientes, que formaban a menudo ejércitos locales completamente separados de los estados vecinos (como por ejemplo Polonia, el Gran Ducado de Moscú o el Khanato de Crimea).

En el siglo XVI estas sociedades cosacas habían formado dos organizaciones territoriales independientes:

Los Cosacos de Zaporozhia, centrados alrededor de los meandros bajos del Dnieper, en el interior del territorio de la actual Ucrania, con la capital fortificada de Zaporizhian Sich. Fueron oficialmente reconocidos como un estado, Hueste Zaporozhian, gracias a un tratado con Polonia en 1649.
El Estado Cosaco del Don, a orillas del río Don, separando el Gran Ducado de Moscú de los estados Nogai, vasallos del Imperio Otomano. La capital del Estado Cosaco del Don era en un principio Cherkassk y después se trasladó a Novocherkassk.

"Bohdan Chmielnicki con Tuhaj-Bej en Lwow", oléo sobre lienzo, 1885, Museo Nacional de Varsovia. Pintado por Jan MatejkoAlgunos documentos históricos de ese periodo se refieren a esos estados como naciones soberanas con culturas guerreras únicas, cuya principal fuente de ingresos provenía del pillaje hacia sus vecinos. Alcanzaron renombre por sus incursiones contra el Imperio Otomano y sus vasallos, aunque no les importó llevar a cabo pillaje hacia sus vecinos. Sus acciones incrementaron la tensión a lo largo de la frontera de la Commonwealth Polaco-Lituana (Kresy), lo que dio como resultado un bajo nivel de guerra constante en esos territorios durante prácticamente toda la existencia del la dicha commonwealth.

En 1539 el Gran Duque Vasili III de Rusia pidió al sultán otomano que controlara a los cosacos, a lo que el sultán contestó "Los cosacos no me juran lealtad y viven como les place a ellos mismos". En 1549, el zar Iván el Terrible, respondío a una petición del sultán turco de frenar las acciones agresivas de los cosacos del Don, con lo siguiente: "Los cosacos del Don no son de mi incumbencia y van a la guerra o viven en paz sin mi conocimiento". Mensajes similares circulaban entre Rusia, el Imperio Otomano y la Comonwealth Polaco-Lituana, cada uno de los cuales intentaba explotar la belicosidad cosaca para sus propios intereses. Los cosacos por su parte se contentaron con ejercer el pillaje con todos de una manera más o menos ecuánime, aunque en el siglo XVI, con el dominio del la Commonwealth Polaco-Lituana que se expandía hacia el sur, ésta consideraba a los cosacos de Zaporozhia como parte de sus gentes. Los cosacos registrados formaron parte del ejército de la Commonwealth hasta 1699.

Hacia finales del siglo XVI, las relaciones entre la Commonwealth y el Imperio Otomano, que para empezar no eran muy cordiales, empeoraron aun más con el número creciente de acciones independientes llevadas a cabo por los cosacos. Desde la segunda mitad del siglo XVI, los cosacos empezaron a atacar territorios bajo el dominio otomano. Aunque formaban parte de la Commonwealth, el gobierno polaco no podía controlar a los cosacos independientes, y por ello las víctimas de los ataques le consideraron responsable. De manera recíproca, los Tártaros que vivían bajo dominio otomano llevaron a cabo ataques contra la Commonwealth, en su mayoría en sus terriotorios sudorientales, escasamente habitados. Los piratas cosacos, sin embargo, atacaban el corazón del Imperio Otomano, las ciudades de sus prósperos puertos comerciales, que se encontraban a tan sólo dos días de navegación de la desembocadura del Dnieper. En el año 1615, los kitecosacos habían conseguido alcanzar municipios de las cercanías de Estambul. Tratados consecutivos entre el Imperio Otomano y la Commonwealth Polaco-Lituana pretendían un compromiso entre ambas partes para controlar a los cosacos y a los Tártaros, pero su refuerzo fue casi inexistente a ambos lados de la frontera. En acuerdos internos, forzados por el lado polaco, los cosacos aceptaron quemar sus barcos y dejar de llevar a cabo incursiones. Sin embargo, los barcos pudieron ser reconstruidos rápidamente y el estilo de vida cosaco glorificó pillajes y botines. Durante ese tiempo, el Imperio de los Habsburgo empleaba a veces de manera encubierta incursiones cosacas para relajar la presión otomana en sus propias fronteras. Muchos cosacos y tatars compartían una animosidad recíproca debido a los daños causados en ambos bandos por las incursiones. Las incursiones cosacas continuaron de manera regular, seguidas de la venganza por parte de los tatars y viceversa. El caos subsiguiente y la cadena de venganzas hacían a menudo de toda la frontera sudoriental de la Commonwealth Polaco-Lituana una zona de guerra de baja intensidad y provocaron un aumento del clima de guerra entre la Commonwealth y el Imperio Otomano, desde las Guerras de magnates de Moldavia a la Batalla de Cecora y las guerras entre 1633 y 1634.

El número de cosacos se vio incrementado con la inmigración de campesinos provenientes de la Commonwealth Polaco-Lituana. Los intentos de la szlachta (pequeña nobleza polaca) para convertir a los Cosacos de Zaporozhia en siervos erosionaron la lealtad cosaca hacia la Commonwealth, hasta entonce muy fuerte. Las ambiciones cosacas de ser reconocidos como iguales a szlachta era desechadas constantemente y los planes de transformar la Commonwealth binacional en tres naciones (con los cosacos y el pueblo Ruthenian) se limitaron a una pequeña minoría. La decreciente lealtad de los cosacos y la arrogancia szlachta hacia ellos dieron como resultado varias sublevaciones cosacas contra la Commonwealth a principios del siglo XVII. La mayor y más exitosa de dichas sublevaciones fue la Rebelión Khmelnytsky, que, como parte de una serie de sucesos conocidos como el Diluvio, condujo a la desintegración de la Commonwealth Polaco-Lituana. Esta sublevación liberó a los cosacos de la esfera de influencia polaca, que se aliaron entonces con el Imperio Ruso mediante la firma del Tratado de Pereyaslav. El último e infructuoso intento de reconstruir la alianza polaco-cosaca y de crear una Commonwealth Polaco-Lituano-Ruthenian fue el Tratado de Hadiach de 1658.

Después de esto, la nación cosaca de la Hueste Zaporozhian se dividió en dos repúblicas semiautónomas del Gran Ducado de Moscú: el Hetmanado Cosaco y Zaporozhia, más independiente. Un organización cosaca se estableció también en la colonia risa de Ucrania Sloboda. Estas organizaciones perdieron su independencia de manera gradual y fueron abolidas por Catalina II de Rusia a finales del siglo XVIII. El Hetmanado se convirtió en el protectorado de la Pequeña Rusia, Ucrania Sloboda en la Provincia de Kharkiv y Zaporozhia fue adsorbida en la Nueva Rusia. En 1775 se abolió la Hueste Zaporozhian y a los cosacos de alto rango se les concedieron títulos nobiliarios (dvoryanstvo). Algunos de los cosacos se reestablecieron para colonizar la estepa Kuban que era un punto crucial para la expansión de Rusia en el Cáucaso.

Los cosacos rusos desempeñaron un papel clave durante la expansión del Imperio Ruso en Siberia (particularmente Yermak Timofeyevich), el Cáucaso y Asia Central en los siglos XVII y XIX. También sirvieron como guías a la mayoría de las expediciones rusas de geógrafos, comerciantes, exploradores y topógrafos.

Los cosacos sirvieron como guardianes de las fronteras y protectores de ciudades, fuertes, asentamientos y puestos comerciales y también llegaron a representar una parte completa del ejército ruso. Las unidades cosacas desempeñaron un papel importante en muchas guerras de los siglos XVII, XVIII y XIX (como por ejemplo las guerras ruso-turcas y las guerras ruso-persas).


Un cosaco en la época de la Commonwealth Polaco-Lituana. Cuadro de Dariusz T. Wielec.Durante la invasión de Rusia por Napoleón, los cosacos fueron los soldados rusos más temidos por las tropas francesas. Los cosacos también tomaron parte en la guerra partisana en el interior de la Rusia ocupada por los franceses, llevando a cabo ataques contra líneas de comunicación y suministro. Estos ataques, cometidos por cosacos junto con la caballería ligera rusa y otras unidades, fueron uno de los primeros desarrollos de la táctica de la guerra de guerrillas y, en cierto modo, de las operaciones especiales tal y como las conocemos hoy.

Los europeos occidentales habían tenido pocos contactos con los cosacos antes de que los aliados ocuparan París en 1814. Siendo lo más exótico de las tropas rusas vistas en Francia, los cosacos atrajeron la atención y alcanzaron notoriedad por sus supuestos excesos durante la campaña de 1812 (invasión de Rusia por Napoleón).


Los cosacos durante los últimos años del régimen zarista [editar]A finales del siglo XIX las comunidades cosacas gozaban de un estatus privilegiado libre de impuestos en el Imperio Ruso, aunque tenían un servicio militar con una duración de veinte años (reducido a dieciocho años desde 1909). Sólo pasaban cinco años a tiempo completo, ya que el resto del servicio militar lo cumplían como parte de las reservas. Los cosacos estaban organizados en dos huestes regionales separados, cada uno de los cuales comprendía un número de regimientos. En 1914 las huestes existentes eran los de: Don, Orenburg, Ural, Astrakhan, Transbaikal, Ussuri, Siberia, Semiretshensk, Amur, Kuban and Terek. Cada host tenían su propio uniforme distintivo. Mientras que la mayoría de los cosacos servían como tropas de caballería, había unidades de infantería y artillería en varias de las huestes. Tres regimientos de cosacos formaban parte de la Guardia Imperial así como del Konvoi, la escolta montada del zar.

El sentimiento cosaco de ser una comunidad de elite a parte les proporcionaba un fuerte sentimiento de lealtad al gobierno zarista y se utilizaba frecuentemente a las unidades cosacas para apaciguar desórdenes locales, en particular durante el largo ‘’malestar’’ de trabajadores y campesinos entre 1905 y 1906. El gobierno imperial en gran medida de la confianza depositada en los cosacos, aunque a principios del siglo XX sus comunidades separadas y su servicio militar semi-feudal se empezaron a ver como conceptos obsoletos. Los cosacos no estaban muy bien vistos por el ejército ruso que les consideraba como faltos de la displina y el entrenamiento de las tropas regulares. Como resultado las unidades cosacas fueron frecuentemente divididas en destacamientos para usarlos como exploradores, mensajeros o escoltas pintorescos. Cuando sobrevino la Revolución de Febrero de 1917 parece ser que los cosacos compartían el descontento general con el liderazgo zarista y los regimientos cosacos se unieron a la subvlevación en San Petersburgo. Aunque sólo unas pocas unidades estuvieron envueltas, su defección (y la del Konvoi) le cayó al gobierno como un jarro de agua fría y aceleró la abdicación de Nicolás II.


Los cosacos después de la Revolución [editar]Valorando la relativa libertad de la que habían gozado en la Rusia Imperial, los cosacos lucharon principalmente contra los bolcheviques en la Guerra Civil Rusa de 1919, dentro del Ejército Blanco y como partisanos. Al mismo tiempo, muchos cosacos pobres también se unieron al Ejército Rojo. A pesar de ello, tras la victoria de los comunistas soviéticos, el nuevo régimen reprimió la cultura cosaca y su modo de vida.Stalin optó por su remedio habitual: persecuciones, deportaciones en masa, y ejecuciones. De todas maneras, el premier ruso no tuvo escrúpulos en reactivar a los cosacos bajo estricta vigilancia de fuerzas represivas comunistas en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, cuando se dieron cuenta que en tiempos de guerra no contaban con tropas mejor preparadas que las cosacas. Durante la invasión nazi de la Unión Soviética los cosacos adoptaron de nuevo posiciones en los dos bandos opuestos en el conflicto, con los nazis y con los comunistas, puesto que otros cosacos resolvieron rebelarse contra Stalin para tratar de obtener una independiencia más o menos definitiva. Un grupo destacable eran los cosacos de Lienz, que trabajaron para los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.Por parte de los alemanes e italianos incluso se les prometió crear un estado cosaco en Carnia, en el norte de Italia, a salvo de la persecución estalinista. Se rindieron ante el ejército británico en Austria en 1945, esperando poder unirse a los británicos para luchar contra el comunismo. Sin embargo, éstos demostraron poca simpatía hacia ellos puesto que se les consideraba como colaboradores de los nazis y fueron entregados al gobierno soviético, para ser ejecutados o encarcelados. Después de terminada la guerra, Inglaterra y Estados Unidos resolvieron limpiarse las manos dejando que Stalin se encargara de darle a los cosacos el trato que le pareciera más conveniente, deportando a todo cosaco encontrado en Europa, de regreso a la Unión Soviética. Repatriaron más de 150.000 hombres, mujeres y niños cosacos a la Unión Soviética. Mucha de esa gente nunca han sido ciudadanos soviéticos. Por supuesto que Stalin, libre de la necesidad de usarlos como tropas, volvió a perseguirlos con saña aún mayor, hasta prácticamente borrarlos de la faz de la tierra.

Desde el colapso de la Unión Soviética, se han multiplicado los esfuerzos para recuperar las tradiciones cosacas. En abril de 2005, el presidente ruso Vladimir Putin presentó a la Duma una factura por los servicios estatales de los cosacos rusos (О государственной службе российского казачества), que pasó en primera lectura el 18 de mayo de 2005. Ante el creciente prestigio y añoranza por la época Romanov en Rusia, se han reactivado en forma parcial las tradiciones y rituales cosacos.

Siguiendo la Revolución Rusa, durante la Guerra Civil, la mayoría de los cosacos se encontraron a ambos lados del conflicto. Muchos oficiales y cosacos experimentados lucharon para el Ejército Blanco y algunos más pobres se unieron al Ejército Rojo, incluyendo importantes comandantes como Semyon Budennyi. Después de la derrota del Ejército Blanco, se implantó una política de descosaquización (razkazachivanye) sobre los cosacos supervivientes y sus lugares natales, ya que se les vio como una amenaza potencial al nuevo régimen. Esta medida implicó la partición de su territorio entre otras divisiones, dando estas partes a las nuevas repúblicas de minorías y animando a esas gentes a establecerse en dichos territorios, lo que fue especialmente notable en el territorio de los cosacos del río Terek. Las tierras natales de los cosacos eran a menudo muy fértiles y durante la campaña de colectivización compartieron el mismo destino que los kulaks. La hambruna de 1933 fue especialmente dura en los territorios del Don y de Kubán.

Sin embargo en 1936, bajo la presión de los antiguos descendientes de cosacos, como Budennyi, se decidió reintroducir fuerzas cosacas en el Ejército Rojo. Durante la Segunda Guerra Mundial los cosacos se encontraron de nuevo a ambos lados del conflicto, ya que la mayoría de los colaboradores nazis procedía de refugiados del antiguo Ejército Blanco. Los cosacos del Ejército Rojo lucharon en el frente del sur, donde las estepas abiertas les hacían ideales para patrullas y logística. Una facción de cosacos marchó sobre la Plaza Roja durante el famoso desfile de la victoria en 1945.

Después de la guerra, el Ejército Soviético decidió desprenderse de los cosacos, así como de la caballería, por considerarlos obsoletos. En los años de postguerra muchos descendientes de cosacos se vieron asimismo como simples campesinos. Aquéllos que vivían en el interior de una república autónoma dejaban frecuentemente el camino libre a la minoría en cuestión migrando hacia cualquier otro lugar (en muchas ocasiones hacial el Báltico).

Afinales de los años 1980, en la URSS de la aligerada perestroika, muchos herederos de los cosacos comenzaron de forma entusiasta a recuperar sus tradiciones nacionales. Finalmente, en 1988 la URSS aprobó una ley que permitía la formación de los antiguos voiskos, junto con los nuevos. El mayor ataman del voisko fue condecorado con el rango de mariscal y la estrella y el derecho a reconocer un nuevo voisko. Desde entonces los cosacos tomaron parte activa en muchos de los conflictos que ocurrieron después: Transnistria, Abjasia, Osetia del Sur, Kosovo y Chechenia. Mientras el impacto de los cosacos en el resultado de los conflictos atraía raramente la atención de los medios de comunicación, los cosacos fueron conocidos por su alta moral y bravura, como lo habían sido anteriormente.

En 2005, los cosacos adquirieron nuevos derechos y quizá su ambición de crear un territorio autónomo, que abarque desde el río Dniester a través de la estepa hasta el río Ural, se pueda ver realizada algún día.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_los_cosacos"